ANDRÉS QUINTANA ROO




ANDRÉS QUINTANA ROO
[1787-1851]
Insurgente y escritor

Nació el 30 de noviembre de 1787 en la ciudad de Mérida, Yucatán. Sus padres fueron don José Matías Quintana y doña María Ana Roo de Quintana, aquel notable escritor y político, que fue perseguido por los realistas por sus escritos pidiendo la emancipación de la Nueva España. Fue el padre de don Andrés, quien inculcó en éste su acendrado amor a la libertad de México. El niño estudió primeramente en el Seminario de San Ildefonso de su ciudad natal, distinguiéndose por su claro talento y su decidida afición a las letras; en 1808 pasó a la ciudad de México, para continuar sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de Nueva España.
Su infancia y su adolescencia transcurrieron en una continua borrasca, pues su padre estableció, con don José María Cos, la primera imprenta que editó periódicos en Yucatán, en los cuales mostró al pueblo sendas de progreso entonces ignoradas. A consecuencia de su actitud subversiva, don José Matías fue aprehendido por las autoridades del virreinato y encarcelado en la fortaleza de San Juan de Ulúa, en cuyas mazmorras sufrió penalidades sin cuenta. El joven Andrés cursó en la Universidad el bachillerato de artes y cánones, y para obtener su licencia de abogado, practicó como pasante en el bufete del doctor Agustín Pomposo Fernández.
En la casa de este abogado de San Salvador, Andrés Quintana Roo conoció a doña Leona Vicario, de quien era tío el referido jurista, enemigo acérrimo de los insurgentes. El joven se enamoró inmediatamente de la señorita, quien le correspondió su amor, y como ya pensara don Andrés sumarse a las huestes de la insurgencia, pidió permiso al abogado Fernández para casarse con su sobrina, permiso que le fue negado, precisamente por las diferencias ideológicas existentes entre ambos profesionistas. Entonces Quintana Roo fue a unirse con los insurgentes; y aprovechando la forzosa separación, doña Leona prestó eminentes servicios a la Independencia.
Descubierta en 1813, fue encerrada en el Colegio de Belén, de donde logró evadirse, disfrazada, huyendo a Tlalpujahua, donde contrajo matrimonio con don Andrés, acompañándolo desde entonces en las vicisitudes de la campaña. Quintana Roo estaba al servicio del licenciado don Ignacio López Rayón, quien organizó la Junta de Zitácuaro, de 1811 a 1812. Allí Quintana Roo publicó dos periódicos para propagar las ideas libertarias: El Semanario Patriótico Americano y El Ilustrador Americano, cuyos primeros números se imprimieron con gran trabajo con los tipos de madera que elaboró el doctor don José María Cos.
Siendo diputado al Congreso de Chilpancingo, en 1814, Quintana Roo presidió la Asamblea Nacional Constituyente, que hizo la Declaración de Independencia de México; escribió el Manifiesto lanzado a la Nación con tal objeto y sufrió todas las tribulaciones del Congreso. Más de un año anduvieron los constituyentes a salto de mata, por las abruptas serranías. En una cueva de la montaña dio a luz, doña Leona, a su primogénita. Sorprendido el matrimonio en una cueva de la sierra de Tlatlaya, en Sultepec, Quintana Roo tuvo que huir, dejando escrita una carta, en que solicitaba el indulto, para que su esposa la entregara al ser aprehendida.
El virrey concedió el indulto al valeroso matrimonio, por lo que don Andrés y doña Leona pudieron establecerse a partir de 1818, en la ciudad de México. Allí se dedicó Quintana Roo al ejercicio de su profesión de abogado y a escribir sus numerosas obras literarias e históricas. Desde el año de 1810 había empezado a escribir, publicando una oda dedicada al señor Don Ciriaco González Carbajal, en su partida a Sevilla como consejero de Indias. Al triunfo de la Independencia, Quintana Roo fue diputado, senador y presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Abrazó la logia yorkína y fue secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Gómez Farías. Murió el 15 de abril de 1851, en la ciudad de México.

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