GENERAL DON MELCHOR MUZQUIZ.




Nació en Coahuila en Marzo de 1790. Para sustituir al presidente Bustamante que salía a campaña tomó posesión el 14 de Agosto de 1832 rindiendo la protesta en a cámara de diputados cuatro meses y nueve días duró su gobierno ,entregando este al General Ignacio Martínez gobernador del Distrito Federal Martínez no fue presidente sino solo encargado de cuidar el orden. Murió Muzzquiz el 14 de Diciembre de 1844.
José Ventura Melchor Ciriaco de Eca y Múzquiz de Arrieta (n. Santa Rosa, Coahuila, 6 de abril de 1788 - Ciudad de México, 14 de diciembre de 1844) fue un militar y político mexicano que se desempeñó como presidente interino de México en 1832. Fue el primer mandatario que cobró impuestos por puertas y ventanas.
Orígenes y formación militar   Nació don Melchor en la villa de Santa Rosa (hoy Ciudad Múzquiz), estado de Coahuila, el 6 de abril de 1788. Fue hijo del teniente Blas María de Ecay y Múzquiz y de su señora esposa Juana Francisca de Arrieta, ambos de origen vasco. Se le bautizó en la Iglesia Parroquial, situada en el lugar en que nació, el 14 de abril de ese mismo año.
Cuando Múzquiz era un estudiante, la guerra de independencia estalló y a principios de 1811 dejó sus estudios en el Colegio de San Ildefonso para unirse a las tropas del insurgente Ignacio López Rayón en Zinacantepec. Ascendido a coronel, combatió bajo las órdenes del general Guadalupe Victoria. Consumada la independencia, Múzquiz fue gobernador del Estado de México en 1824, comandante militar de Puebla en 1829 y luego general de división.
Presidencia  [editar]Al asumir don Melchor el cargo de presidente interino, estaba supliendo a Anastasio Bustamante, quien había salido a combatirle a Santa Anna. Múzquiz tenía el aprecio de todo el mundo debido a su honradez. Además se reconocía por ser sencillo y humilde en el trato con los demás.
Don Melchor fue un hombre que aborrecía profundamente la corrupción y el robo de los caudales públicos y exageraba tanto su previsiones, que le gustaba concentrar el producto de los impuestos en una habitación que hubo de asegurar para que no se derrumbara por el peso de las monedas; no gastaba absolutamente nada, ni un solo peso, para entregar siempre cuentas perfectas, sin asomo del menor desfalco atribuible a él. Para incrementar las rentas nacionales y atesorarlas, Múzquiz fue el primer presidente que cobró impuestos por puertas y ventanas, no escapando de esa medida los conventos y las casas de asistencia.
Tanto cuidado en la administración fue inútil. Don Melchor se metió mucho en su papel de presidente, lo tomó tan enserio que comenzó a ser aconsejado secretamente, según se dice, por Lucas Alamán.
Anastasio Bustamante lo desairó al negociar con Santa Anna la paz sin tomarlo en cuenta, dejándolo en ridículo. Ofendido, Múzquiz presentó su renuncia ante el Congreso, pero no fue aceptada; le pidieron que siguiera gobernando. Santa Anna, Bustamante y Manuel Gómez Pedraza se habían puesto de acuerdo para que el tercero fuera el nuevo presidente. Cuando don Melchor se enteró ya no era presidente, y simplemente salió del Palacio Nacional y se marchó a su casa.
Años posteriores y muerte   Ante toda esta situación, don Melchor mantuvo su dignidad. Días después, cuando Gómez Pedraza era presidente, Múzquiz se presentó en el Palacio Nacional y amonestó públicamente a Gómez Pedraza por la forma en que se introdujo al país y por usurpar la presidencia que legalmente no le correspondía. En represalia, Gómez Pedraza dio de baja del ejército a Múzquiz.
Sin embargo, el patriotismo de don Melchor fue reconocido. Primero se le rehabilitaron su grado de general de división y luego, cuando en 1836 se instituyó el Supremo Poder Conservador, fue electo presidente de ese organismo.
El general Múzquiz vivió siempre de su sueldo de general, aunque no se le pagaran los haberes. Tras abandonar el poder, alguna vez se encontró en la calle con el general Santa Anna, quien lo reprendió públicamente por el mal estado en que se encontraba su uniforme, indigno de un general de división que, además, había sido mandatario de la República. Múzquiz respondió que no tenía dinero para mandarlo a arreglar.
Falleció el general Múzquiz el 14 de diciembre de 1844 en la ciudad de México, en la más completa pobreza ya que fue un hombre muy honesto hasta el final de sus días. Fue sepultado en el desaparecido panteón del hospital de San Andrés.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me siento orgullosa del Gral Melchor Muzquiz, y de llevar con orgullo su Apellido... Esos eran hombres honestos en sus cargos, no ambicionar lo que no podia tener... vivir con su sueldo y vivir como un hombre justo... Murio pobre, pero pleno en sus convicciones, principios, y honradez. B.Muzquiz M.

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