Cayo Aurelio Valerio Diocleciano




Diocleciano, Cayo Aurelio Valerio Emperador romano (Salona, Dalmacia; hoy Split, Croacia, 245 - 313). Este militar de origen humilde fue elevado al poder por las legiones en el año 284, como capítulo final de un periodo de anarquía política y social, en el que se sucedieron rápidamente emperadores militares aclamados por el ejército (desde el 235). Tras vencer en la batalla de Margus (285) a su predecesor, Carino, fue reconocido por el Senado; pero nunca llegó a pisar Roma, absorbido por diversas campañas militares en la mitad oriental del Imperio. Ante las múltiples amenazas para la seguridad del Imperio (presión de los germanos en las fronteras del Danubio y del Rin y en las costas atlánticas, incursiones de los árabes en Siria, correrías de los bagaudas en las Galias, rebeliones en Egipto…), optó por compartir el poder formando una tetrarquía: habría dos augustos o emperadores (él mismo y el civil Maximiano), que adoptarían como césares, yernos y sucesores a los jefes de sus respectivas guardias pretorianas (Galerio y Constancio Cloro). Con el reparto del territorio entre los cuatro multiplicó las posibilidades de control y consiguió remontar la difícil situación militar, manteniendo la unidad del Imperio; las rebeliones interiores fueron sofocadas, las fronteras aseguradas por el momento, e incluso se produjo una cierta expansión en Mesopotamia a costa de los persas (297). En otro orden de cosas, Diocleciano introdujo reformas que facilitaron la superación de la crisis del siglo III: reorganizó la administración dividiendo el territorio imperial en diócesis y provincias, fijó precios máximos de las mercancías esenciales para detener la inflación (Edicto del Máximo, 301), hizo obligatoria la sucesión hereditaria en ciertos oficios, organizó a los artesanos en corporaciones obligadas a proveer al ejército y vinculó los campesinos a la tierra convirtiéndolos en siervos de la gleba; con todo ello puso las bases de la sociedad europea de la Edad Media que sucedería a la caída del Imperio Romano (476). Por lo que respecta a la magistratura imperial, Diocleciano la rescató de su descrédito y la convirtió en una monarquía absolutista divinizada. En el 303 impuso un acuerdo según el cual los augustos se renovarían cada 20 años, sucediéndoles los césares, que a su vez nombrarían dos nuevos césares. La transmisión de poderes se realizó en el 305, retirándose Diocleciano a su palacio de Salona; desde allí pudo ver cómo se desmoronaba el sistema de la tetrarquía y el Imperio volvía a sumirse en luchas por el poder; llamado en el 308 para resolver el conflicto, renunció a asumir nuevamente la dignidad imperial.

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