Diego Rivera




Diego Rivera
Considerado uno de los mejores pintores mexicanos de todos los tiempos, Diego Rivera luchó toda su vida por hacer un arte más cercano al pueblo. Realizó grandes murales en los que representaba temas sociales y decoró un gran número de edificios gubernamentales de México. En 1935 acabó una de sus obras más ambiciosas, el fresco de la escalera del Palacio Nacional de la ciudad de México.

Diego Rivera (1886-1957), pintor mexicano que realizó murales con temas sociales, considerado como uno de los grandes artistas de este siglo.
Nació en Guanajuato y se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la ciudad de México. Entre 1907 y 1921 estudió pintura en Europa, principalmente en España y Francia, familiarizándose con las innovadoras formas cubistas de Pablo Picasso, el impresionismo de Renoir, la composición de Cézanne y otros artistas de la época. En 1921 regresó a México, donde desempeñó un papel determinante en el renacimiento de la pintura mural iniciado por otros artistas y patrocinado por el gobierno. Se dedicó a pintar grandes frescos sobre la historia y los problemas sociales de su país en los techos y paredes de edificios públicos, ya que consideraba que el arte debía servir a la clase trabajadora y estar fácilmente disponible o a su alcance. Entre 1923 y 1926 realizó los murales al fresco de la Secretaría de Educación en la ciudad de México, pero su obra maestra es La tierra fecunda (1927) para la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, donde representa el desarrollo biológico del hombre y su conquista de la naturaleza.

La civilización tarasca
La pintura mural moderna alcanza su cenit con la obra de Diego Rivera, el más prolífico y conocido de los muralistas mexicanos. Este fresco, La civilización tarasca, cuenta las costumbres de los pueblos indígenas de México, en este caso el teñido y dibujado de tejidos.



Diego Rivera pintó murales en el palacio de Cortés, en Cuernavaca (1930), y en la Secretaría de Salubridad. En 1929 se casó con Frida Kahlo, considerada una representante insigne de la pintura introspectiva mexicana del siglo XX. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano. Su fama lo llevó a exponer y trabajar en Estados Unidos; su obra allí incluye un mural (1932-1933) para el Instituto de Bellas Artes de Detroit y un fresco, Hombre en la encrucijada (1933), encargado para el nuevo edificio de la RCA en el Rockefeller Center de Nueva York y destruido poco después de su realización porque contenía, al parecer, un retrato del líder soviético Lenin. Un año después, Rivera lo reprodujo para el palacio de Bellas Artes de México.
En 1935 concluyó uno de sus proyectos más ambiciosos: los frescos para la escalera monumental del Palacio Nacional de la ciudad de México, con su propia interpretación de la historia de su país, desde los tiempos precolombinos hasta la actualidad. En la década de 1940 pintó dos grandes murales en el Instituto Nacional de Cardiología (1944) y otro gran mural para el hotel del Prado, Sueño de la alameda (1947), de tema histórico-crítico. Sus últimas obras las realizó en mosaico de piedras naturales, como las del estadio de la ciudad universitaria de México o el del teatro de los Insurgentes, ambas en el exterior.
Diego Rivera fue también prolífico en su obra de caballete, con una visión muy alegre y también sensual del folclore de su país.
Dibujante magistral y estupendo colorista, demostró un gran talento para estructurar sus obras. Legó a México una importante colección de estatuillas de diversas culturas indígenas, que instaló en su casa-museo, el Anahuacalli, en la ciudad de México. Como él mismo dijo, condensando el sentido de su obra, su propósito era 'ligar un gran pasado con lo que queremos que sea un gran futuro de México'. Murió el 24 de noviembre de 1957 en la ciudad de México.

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