Ignacio Asúnsolo Durango, 1890-México, 1965 A los 20 años se instala en la ciudad de México para ingresar en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Participó en la revolución que tuvo lugar en México el año 1918. Gracias a una beca, viajó a París para estudiar, y luego conoció Cuba y los Estados Unidos. Fue profesor y director de la Escuela de Bellas Artes de México durante casi toda su vida. Su obra es muy extensa y de espíritu clásico. En la ciudad de México se encuentran sus monumentos: A la Patria, en el castillo de Chapultepec (1924); Amado Nervo, Sor Juana, Justo Sierra y Gabriela Mistral, en la Secretaría de Educación; Monumento a Obregón (1934); Monumento al Trabajo (1937), Monumento a Zapata (1952), en la Calzada de Tlalpan; en la Ciudad Universitaria la estatua de Miguel Alemán (1954), y los monumentos al Héroe de Nacozari, a Venustiano Carranza, a Primo Verdad, y al Soldado. En España hizo un monumento a fray Luis de Zumárraga. Entre sus obras de menor tamaño, cabe destacar: Niño Otomí, Cuenta Estrellas, y los retratos de Francisco Goitia, Gabriel Bouneau y Jules Romain. Asurbanipal 668-626 a.C. Soberano asirio, se le conoce también como Sardanápalo. Es hijo de Assarhaddan. Inicia su gobierno en el 668 a.C. Es famoso por ser el último del gran esplendor del Imperio asirio y por el despotismo que ejerce durante su mandato. Las victorias contra Egipto, Siria, Media Babilonia y Elam consolidan el Imperio aunque debe combatir a los cimerios que amenazan atacar el norte de Asiria. En lo cultural sobresale por ser el primer rey que recibe una educación especial que hasta el momento era exclusividad de la casta sacerdotal. Recopila la literatura asirio- babilónica de la época, compuesta de láminas cuneiformes, y construye monumentales templos y alcázares. Si bien destaca por ser un buen estratega, sus imprevisiones políticas causaron la caída del Imperio asirio.
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