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Alfred Andersch






El mundo de los marginados constituye el tema principal de las novelas y cuentos del escritor alemán Alfred Andersch, que también llevó a sus obras muchas de sus experiencias autobiográficas.

Alfred Andersch (1914-1980), novelista, dramaturgo, escritor de cuentos y ensayista alemán.
Nació en Munich, hijo de un funcionario. A los 18 años ya era un líder destacado de la organización juvenil del Partido Comunista Bávaro, por lo que en 1933, durante el nazismo, fue encarcelado en Dachau. Contra su voluntad, se vio obligado a participar en la II Guerra Mundial en el frente italiano. Cuando intentaba desertar en 1944, las tropas de los Estados Unidos le hicieron prisionero.
Al terminar la guerra trabajó en la redacción del Neue Zeitung de 1945 a 1946, año en se que se convirtió en director adjunto de la revista Der Ruf (La llamada), que fue prohibida en 1947.

Su apuesta decidida por la libertad personal se manifiesta en su obra a través del retrato de los marginados y los individualistas. En su novela Las cerezas de la libertad (1952) narró su experiencia en el frente, y plateó la deserción o la huida, como una opción ética para recuperar su libertad. Este tema es recurrente en toda su obra: en la novela política Zanzíbar o la última razón (1957) plantea la dificultad de un hombre para alcanzar la libertad, y en su novela social, La Roja, cuenta la historia de la huida de dos mujeres, una secretaria y una aburrida ama de casa, a Venecia donde conocen a un grupo de hombres expatriados por motivos políticos. En Efraim (1967) aborda el tema del judío errante como reflejo de su propio sentimiento de falta de hogar y desilusión política. Su mayor logro literario es, quizá, Winterspelt (1974), una novela ambientada en el frente occidental poco antes de la campaña de las Ardenas, que se centra en el marxismo y el fascismo.
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Pedro Henríquez Ureña





Pedro Henríquez Ureña (1884-1946), ensayista, crítico literario, maestro y poeta dominicano, indudablemente una de las grandes figuras del pensamiento hispanoamericano, cuyo principal esfuerzo estuvo en definir y caracterizar la “originalidad” e “identidad” de esa cultura.
Nació en Santo Domingo y vivió durante un tiempo en Cuba, donde publicó algunos de sus primeros artículos bajo el título Ensayos críticos (1905), y luego, hasta 1914, en México, donde fue un destacado miembro del Ateneo de México (al año siguiente tomó el nombre de Ateneo de la Juventud, fundado en 1909), al lado de escritores y pensadores como Alfonso Reyes y Alfonso Caso. En 1910, publicó en París otra recopilación de sus trabajos: Horas de estudio.
Al abandonar México, continuó su labor investigadora y profesoral en distintas partes del continente, incluso en Estados Unidos. Henríquez Ureña era un humanista que trataba de conciliar y equilibrar herencias y actitudes muy diversas: el modernismo, los clásicos antiguos y españoles, el americanismo, el rigor estético y la preocupación por las cuestiones sociales vinculadas al fenómeno cultural. Es uno de los primeros en estudiar con seriedad el proceso intelectual de su país natal durante la colonia, poniéndolo en el mapa de la cultura continental. De toda esa variedad de intereses dan testimonio El nacimiento de Dionisios (Nueva York, 1916), En la orilla: Mi España (México, 1922) y La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo (Buenos Aires, 1936). Pero quizá sus libros más importantes e influyentes sean La utopía de América (La Plata, 1925), Seis ensayos en busca de nuestra expresión (Buenos Aires, 1928) y Corrientes literarias en la América Hispánica (México, 1949; apareció originalmente en inglés en 1945). Componen un verdadero ideario americanista, animado por la voluntad de afirmar las tradiciones culturales criollas mediante su estudio y difusión, la fe en un destino común para el continente, y una defensa del cambio social dentro de la libertad. Su influjo fue poderoso sobre varias generaciones, que se formaron leyendo estos libros y compartiendo esos mismos altos ideales.
Su hermano menor, Max Henríquez Ureña, fue también un crítico de importancia.


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Pedro Emilio Coll





Pedro Emilio Coll (1872-1947), narrador, ensayista, pensador, político y diplomático venezolano.
Se encontró entre las figuras destacadas de la prosa modernista hispanoamericana (véase Modernismo). Se muestra como penetrante pensador de la literatura en una de sus primeras obras, Palabras (1896). El centro de su estética es posible verlo a través de las páginas de finísima prosa con las cuales compuso su obra mayor, El castillo de Elsinor (1901). En ese volumen misceláneo, como en casi toda su obra, aparecen, además de sus meditaciones ensayísticas, sus singulares cuentos. El diente roto, considerado por algunos como su obra más singular, es una sagaz pintura costumbrista. De 1925 data la primera edición de su cuento tríptico, Las divinas personas, considerado no sólo una de las grandes páginas de la prosa narrativa venezolana, sino como la obra mayor de Coll. Con sus otros libros, tales como La escondida senda (1927) o El paso errante (1948), delinea aún más su peculiar mundo imaginativo. Dos recolecciones póstumas, La colina de los sueños (1959) y La vida literaria (1972), añaden ciertos matices al conocimiento de su aventura literaria.



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Pedro Salinas





Pedro Salinas (1891-1951), poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y crítico literario español adscrito a la generación del 27 de la que es uno de sus representantes más destacados con una obra variada que se caracteriza por su lírica intelectual y flexible en la que se encadenan ideas y sensaciones siempre bajo el control de la visión del poeta.
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VIDA
Nació en Madrid y se doctoró en Filosofía y Letras. Fue lector de español en la Universidad de La Sorbona, París (1914-1917), catedrático de Literatura en la Universidad de Sevilla (1918-1926) y posteriormente en la de Murcia. Viajó por casi toda Europa y el norte de África y ejerció como lector en la Universidad inglesa de Cambridge (1922-23), siendo profesor de la Escuela Central de Idiomas, de Madrid, colaborador del Centro de Estudios Históricos y fundador y secretario de la Universidad Internacional de Santander (1933-1936). Se exilió debido a la Guerra Civil española y trabajó como profesor en las universidades de Wellesley y Baltimore, Estados Unidos, y en la Universidad de Puerto Rico. Murió en Boston.
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OBRA POÉTICA
Publicó su primer libro de poemas, Presagios (1924), influido por Juan Ramón Jiménez, que para Luis Cernuda es el mejor suyo, aunque el título sugiera que Salinas aún no se consideraba en plena posesión de todas sus facultades poéticas. Es una obra de una poesía reflexiva pero clara y contenida, sin excesos léxicos ni verbales. Siguieron Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1931) dentro de una línea de indagación interna en la que, sin embargo, aparecen frecuentes referencias al cine, los automóviles y otros objetos del mundo cotidiano del poeta. La voz a ti debida (1933), título tomado de un verso de Garcilaso de la Vega, para la crítica supone la obra capital de Salinas, con una intensa profundización de la experiencia amorosa. Razón de amor (1936) es un libro poseído de pasión e inquietud, aunque más pegado a la tierra que el anterior. La trilogía, que según algunos especialistas le convierte en el mejor autor español de la llamada poesía pura y uno de los líricos con mayor sutileza en los matices, viene cerrada con Largo lamento (1939), tal vez menos completo que los otros dos, pero con momentos de gran altura.
Después de su exilio, y tras reunir toda su obra anterior en el volumen Poesía junta (1942), publica El contemplado (1946) y Todo más claro (y otros poemas) (1949). En el primero el objeto de su inspiración es el mar de Puerto Rico. En el segundo da muestras de gran sensibilidad hacia los acontecimientos históricos de su tiempo. Confianza es un libro póstumo (1952) donde se expresa con un ánimo decidido y recupera el intimismo de su primera época. En general, para Salinas el mundo es desorden y caos, oscuridad, y con la poesía intenta modificar la percepción de una realidad, que cambia incesantemente, en algo superior que sea fuente de la seguridad que busca en el mundo, algo que un crítico definió como “conceptismo interior”.
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OBRA EN PROSA
Además de poeta, Salinas fue crítico de gran alcance y sensibilidad, hombre de gran inteligencia y capacidad para manifestar interés por las cosas de la vida. Se advierte en un libro de narraciones en prosa, Víspera del gozo (1926), la novela La bomba increíble (1950), y en una docena de obras de teatro poco representadas, entre ellas La fuente del arcángel. También escribió numerosos estudios sobre la literatura española, como Jorge Manrique o tradición y originalidad (1947) y La poesía de Rubén Darío (1948). Además realizó una versificación moderna del Cantar de Mio Cid, traducciones de Marcel Proust y Henry de Montherlant. Recientemente se ha publicado su interesante correspondencia con Jorge Guillén, fiel amigo suyo desde la juventud hasta su muerte.



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Elsa Cross






Elsa Cross (1946- ), poeta, ensayista y traductora mexicana.

Nacida en la ciudad de México, estudió Filosofía en la UNAM y Filosofía Oriental en la India y Estados Unidos. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores y dirigió la Casa del Poeta Ramón López Velarde. Sus poemas, muchos de ellos largos, son ejercicios espirituales de gran luminosidad. Ha publicado varios libros de poesía: Naxos (1966), Amor más oscuro (1969), Peach Melba (1970), La dama de la torre (1972), Baniano (1986), Canto Malabar (1987), Pasaje de fuego (1987), El diván de Antar (1990), Jaguar (1991), Casuarinas (1992), Moira (1992) y Urracas (1995). En 1985 publicó un ensayo sobre Nietzsche, La realidad transfigurada en torno a las ideas del joven Nietzsche, y tradujo Canto por un equinoccio de Saint-John Perse. En 1989 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y en 1992 el Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines.


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